Al entrar en aquel lugar lleno de juventud,
recuerdo con nostalgia los bellos momentos,
caminando en los pasillos anchos repletos de gente,
era el día a día llegar al lugar de mí alegría.
El ambiente ruidoso era incontrolable,
todos querían que la naturaleza los oyera,
hasta que aquella apoderada figura hacía su entrada,
Era el día a día encontrar a mi familia.
En la eternidad del tiempo me perdía,
los días parecían no acabarse,
más tarde me arrepentiría de no aprovecharlos,
era el día a día encontrar nuevas travesías.
Conversando en la profundidad de los sentimientos,
ellos y yo creábamos la hermandad,
que en algún momento llegaría al final del capítulo.
Era el día a día en que todo acabaría,
El día a día de aquella hermosa vida.
Kevin Caballeros

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